Día Uno

Hay lugares que se conocen con los ojos, otros con los oídos y algunos, mucho más especiales, se conocen también con el paladar. En las montañas de Turrialba existe una experiencia que reúne naturaleza, agricultura, tradición campesina y gastronomía y la que hemos llamado Lecherias de Antaño.

Nuestro recorrido comienza temprano, a las 6:00 de la mañana, cuando San José apenas comienza a despertar. Dejamos atrás el movimiento de la capital para dirigirnos hacia las montañas de Cartago, siguiendo una ruta que poco a poco transforma el paisaje urbano en un escenario de cafetales, potreros, pequeñas comunidades y montañas cubiertas de vegetación.

Durante el trayecto realizaremos una parada para disfrutar de un desayuno típico costarricense, acompañado de café, mientras nos preparamos para una jornada dedicada a descubrir uno de los productos gastronómicos más representativos de las tierras altas de Turrialba.

Continuaremos nuestro ascenso hacia Santa Cruz de Turrialba, una comunidad situada entre montañas y pastizales donde la actividad ganadera ha formado parte de la identidad económica y cultural de sus habitantes durante generaciones. 🐄 El campo detrás del queso

Nuestra visita a una finca productora nos permitirá conocer una Costa Rica diferente, aquella que todavía conserva una estrecha relación entre la familia, la tierra y los animales. Antes de probar el queso, conoceremos de dónde viene. Visitaremos las áreas destinadas al manejo del ganado y descubriremos cómo las condiciones climáticas, los pastos de montaña, la alimentación de los animales y las prácticas de los productores influyen directamente en la calidad de la leche. Nuestro guía explicará el proceso que comienza con el ordeño y continúa en la quesería, donde la leche se transforma mediante conocimientos transmitidos de generación en generación. Almorzaremos de camino.

En el recorrido ingresaremos a la quesería para observar cómo la leche es transformada hasta convertirse en el famoso queso de la región. Conoceremos las diferentes etapas del proceso, desde la preparación de la leche hasta el cuajado, corte, desuerado, moldeado y prensado. Dependiendo de la operación de la finca, los visitantes podrán participar en algunas actividades demostrativas y experimentar de manera directa parte del proceso tradicional.Durante el retorno tendremos tiempo para conversar sobre las experiencias del día. Habremos pasado de las montañas ganaderas de Santa Cruz a una quesería artesanal, de una degustación campesina a uno de los principales sitios arqueológicos del país. al atardecer nos dirigiremos a la base del Volcán Turrilaba en donde pasaremos la noche en uno de sus albergues. la cena sera servida en el albergue.

Día Dos

Después de haber descubierto el día anterior los secretos del Queso Turrialba al día siguiente continuaremos en caminata hacia la cima del volcán en el sitio en donde nacio el despacho del Queso Turrialba desde la lecherías de los Bajos de Bonilla. Esta es una caminata de unos 9km de ida y regreso.

Luego continuarenos hacia San Rafael de Irazú, una comunidad ubicada en las inmediaciones del volcán Irazú, donde el clima frío, los suelos volcánicos y las condiciones de las tierras altas favorecieron durante décadas el desarrollo de la ganadería lechera.

Aquí el paisaje cuenta una historia ya que los grandes potreros, las cercas, los establos y las antiguas construcciones rurales son parte de una tradición que se desarrolló mucho antes de que la producción lechera alcanzara los niveles de tecnificación actuales.

Antes de las ordeñadoras mecánicas, los tanques de refrigeración y los sistemas automatizados, ordeñar una vaca era una labor que comenzaba desde muy temprano. Las familias ganaderas se levantaban antes del amanecer y se dirigían a los establos para realizar manualmente el ordeño.

Conoceremos las herramientas utilizadas antiguamente, los recipientes empleados para recoger y transportar la leche y las técnicas tradicionales que permitían conservar y transformar el producto.

El visitante podrá imaginar aquella escena cotidiana: el frío de la madrugada, el vapor que se desprendía del aliento del ganado, el sonido de la leche cayendo sobre los recipientes metálicos y los campesinos realizando una labor que exigía paciencia, experiencia y esfuerzo físico.

La leche no era simplemente una materia prima.Era el resultado de una relación diaria entre las familias, los animales y la tierra. Mantequilla, natilla, cuajada y queso formaban parte de una economía rural en la que prácticamente nada se desperdiciaba. Esta visita nos permitirá comprender que las antiguas lecherías eran mucho más que lugares donde se obtenía leche: eran pequeñas unidades productivas alrededor de las cuales se organizaba buena parte de la vida familiar.

El protagonista del paisaje será el volcán Irazú, cuya presencia domina buena parte del recorrido.En determinados puntos podremos observar cómo las tierras agrícolas se extienden sobre antiguos materiales volcánicos y cómo las comunidades rurales se han adaptado a un ambiente caracterizado por temperaturas más bajas, neblina frecuente y suelos particularmente fértiles.

El viaje será también una oportunidad para hablar sobre la importancia de los volcanes en la formación del territorio costarricense ya que en las montañas de Irazú, cada potrero tiene una historia, cada lechería guarda una tradición y cada producto que llega a nuestra mesa representa el trabajo de generaciones.Nos habrá llevado a descubrir la memoria de las antiguas lecherías costarricenses, los métodos tradicionales de trabajo y la estrecha relación que existe entre los volcanes, la tierra, los animales y las comunidades rurales. Al llegar nuevamente a San José lo haremos con el atardecer.

CR₡ 135.000°° P/Persona

CR₡ 130.000°° 2° Persona

CR₡ 125.000°° 3 +

Dos días/ Una Noche

Lecherías de

Antaño