Día Uno

Este paquete ha sido diseñado por la Gestora de Turismo Rural Andrea Carvajal y consiste en experiencia propone descubrir la Zona Azul de Nicoya desde la ruralidad: no como un destino que se observa a distancia, sino como un territorio que se conoce a través de sus habitantes, sus historias, sus cultivos, sus alimentos y sus tradiciones. Durante dos días, el visitante comparte con actores locales y se aproxima a prácticas cotidianas que han contribuido a conservar la identidad y el sentido de comunidad.

El producto combina hospitalidad rural, interpretación cultural, gastronomía, agricultura tradicional y patrimonio, generando un encuentro respetuoso entre visitante y comunidad. El énfasis está en la transmisión de saberes y en el valor de la vida cotidiana como patrimonio vivo.

Nuestra experiencia por la Zona Azul de Nicoya comenzará en la comunidad de Barra Honda, un territorio donde la naturaleza, la cultura y las tradiciones campesinas se entrelazan para ofrecernos una mirada cercana a una de las regiones con mayor riqueza cultural de Costa Rica. Desde nuestra llegada iniciaremos el recorrido con una cálida bienvenida en Helenor Estancia, donde tendremos nuestro primer acercamiento al concepto de las Zonas Azules y, particularmente, a las características que han hecho de la península de Nicoya un territorio reconocido internacionalmente por la longevidad y calidad de vida de sus habitantes.

En este primer encuentro conoceremos algunos de los elementos que forman parte del estilo de vida nicoyano: la alimentación tradicional, la actividad física cotidiana, los vínculos familiares y comunitarios, la relación con la naturaleza y la importancia de mantener una vida activa y con propósito. Más que hablar únicamente de longevidad, descubriremos una forma de entender la vida basada en costumbres transmitidas durante generaciones.

Uno de los momentos más especiales de la jornada será el encuentro con una persona adulta mayor de la comunidad. A través de sus recuerdos, anécdotas y experiencias podremos conocer una versión de la historia que no siempre aparece en los libros. Escucharemos relatos sobre la vida de antes, las costumbres familiares, las labores del campo, las celebraciones, la alimentación y las transformaciones que ha experimentado la comunidad con el paso de los años. Será un encuentro entre generaciones, donde la memoria se convierte en una forma de patrimonio vivo.

Nuestra experiencia continuará con la visita a una huerta comunitaria, donde conoceremos algunas de las técnicas tradicionales de cultivo utilizadas en la zona. Allí descubriremos la importancia de la agricultura para las comunidades rurales y la manera en que muchas familias han aprendido a aprovechar los recursos disponibles, conservar semillas y producir alimentos de manera adaptada a las condiciones del territorio. Será una oportunidad para observar directamente la relación entre las personas, la tierra y los alimentos que posteriormente llegan a la mesa.

Durante la tarde dedicaremos un espacio especial al maíz, uno de los grandes protagonistas de la cultura alimentaria mesoamericana y un elemento profundamente arraigado en la identidad de Guanacaste y Nicoya. Conoceremos algunas de sus variedades, sus usos tradicionales y la manera en que este grano ha acompañado la historia de las comunidades. También descubriremos su transformación en diferentes preparaciones gastronómicas y su presencia en las celebraciones y costumbres locales.

La jornada concluirá alrededor de los sabores y aromas de la tradición. Disfrutaremos de una degustación acompañada de café, para posteriormente compartir la cena y participar en un encuentro cultural nicoyano. Música, conversación, relatos y manifestaciones de la cultura local nos permitirán cerrar el día de una manera cercana y auténtica, compartiendo con personas de la comunidad y apreciando aquellos elementos que mantienen viva la identidad nicoyana.

Al caer la noche nos trasladaremos a alguno de los albergues de la zona, donde descansaremos después de una jornada dedicada al descubrimiento de los paisajes, sabores, conocimientos y memorias de Barra Honda.

Día Dos

El segundo día comenzará con un desayuno en nuestro hospedaje, para posteriormente emprender el traslado hacia la ciudad de Nicoya. Dejaremos atrás los paisajes rurales de Barra Honda para adentrarnos en una ciudad que representa uno de los principales centros históricos y culturales de la península.

En Nicoya realizaremos la experiencia “Caminos de Memoria, Coyol y Tradición”, un recorrido diseñado para descubrir aquellos espacios que permiten comprender la historia y la identidad de esta antigua ciudad. Caminaremos por diferentes lugares representativos, observando sus casas tradicionales, espacios públicos, comercios y otros elementos que forman parte de la memoria colectiva de sus habitantes.

Uno de los puntos de especial interés será la iglesia colonial, uno de los símbolos históricos más importantes de Nicoya. A través de este recorrido conoceremos diferentes episodios relacionados con la evolución de la ciudad y comprenderemos cómo la herencia indígena, colonial, campesina y mestiza se ha ido integrando a lo largo del tiempo para formar la identidad cultural que caracteriza a la región.

Nuestro recorrido también nos acercará a los mercados y espacios de intercambio local, donde podremos observar parte de la dinámica cotidiana de la ciudad. Estos lugares permiten conocer no solamente productos y alimentos, sino también formas de comercio, relaciones sociales y costumbres que continúan formando parte de la vida nicoyana.

Antes del almuerzo nos trasladaremos hacia las tradicionales coyoleras, donde descubriremos una práctica artesanal estrechamente vinculada con la cultura local: la extracción y elaboración del vino de coyol. Conoceremos el proceso mediante el cual se aprovecha la savia de la palma de coyol y descubriremos los conocimientos y técnicas que han sido transmitidos entre generaciones.

Esta visita nos permitirá comprender que detrás de una bebida tradicional existe todo un conjunto de conocimientos relacionados con el territorio, las plantas, los ciclos naturales y las formas de aprovechamiento de los recursos. Será, además, una oportunidad para conocer de cerca una tradición que forma parte del patrimonio cultural y gastronómico de Nicoya.

Finalmente disfrutaremos de un almuerzo típico de despedida, compartiendo nuevamente los sabores que caracterizan la cocina de la región. Será el momento de hacer una pausa, recordar las experiencias vividas durante estos dos días y reconocer cómo cada actividad nos permitió acercarnos a diferentes dimensiones de la Zona Azul: la alimentación, el movimiento, la convivencia, la memoria, la cultura, la naturaleza y el sentido de comunidad.

Con este último encuentro concluiremos nuestra experiencia por la Zona Azul de Nicoya, llevándonos mucho más que fotografías y recuerdos. Nos llevaremos historias compartidas, sabores, conocimientos y una nueva perspectiva sobre una forma de vida que ha logrado conservar vínculos profundos entre las personas, la comunidad y el territorio.

CR₡ 155.000°° P/Persona

CR₡ 150.000°° 2° Persona

CR₡ 145.000°° 3 +

Dos días/ Una Noche

Zonas Azules